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Todo lo que debes saber del salmón

salmón

El salmón es un producto muy noble. No solo por su exquisito sabor que se adapta a todo tipo de platos y modos de preparación, sino porque aporta propiedades nutritivas y, por ende, muy saludables para nuestro cuerpo. Ya hemos hablado con anterioridad de que la dieta japonesa es una de las más sanas del mundo por sus ingredientes orgánicos y naturales provenientes de la tierra y el mar, tales como el pescado, las algas y el arroz que proporcionan gran cantidad de proteínas, minerales y nutrientes.

Como en cualquier menú o receta nipona, el salmón es un elemento imprescindible, y es por ello que es importante investigarlo de cerca para ver qué secretos esconde y qué beneficios específicos posee que pueden beneficiar a nuestro cuerpo y su bienestar.

Los tipos de salmón

Lo maravilloso de este pescado es que no existe un solo tipo, sino que hay una gran variedad y esta depende del océano. En el Pacífico existen cinco tipos de salmón: el rojo, el real, el plateado, el rosado y el keta. En el océano Atlántico, por el contrario, encontramos solo una única especie: el salmón común, también llamado salmo salar.

Beneficios del salmón

Los beneficios nutricionales que brinda el salmón son infinitos pero se destaca su gran calidad de proteínas, vitaminas y liposolubles como la vitamina A y D. Además aporta potasio, selenio y vitamina B12. En esta línea, se debe destacar su gran cantidad de Omega 3, que es indispensable para el fortalecimiento de las neuronas, la memoria y el corazón, ayudando a mantener los niveles de colesterol.

Además, el consumo de pescados como el salmón reduce las posibilidades de enfermedades cardiacas, de cáncer, de diabetes, presión alta y más. El Omega-3 es un ácido graso esencial para el cuerpo que este por sí solo no lo puede sintetizar y, por ende, se necesita que esté presente en la dieta.

El lado B

Todos hemos escuchado alguna vez que se ha roto la “cadena de frío” de un producto. Esta expresión remite a cuando un producto no es congelado o guardado bajo las condiciones que debería y se aplica especialmente a carnes y pescados. Para asegurarse de que un producto de este tipo se encuentra apto para el consumo, ten en cuenta que, si sabes que no puedes comerlo dentro de los dos días siguientes, debes congelarlo. Una vez se descongela no se puede volver a congelar.

Al mismo tiempo, a la hora de comprar debes utilizar todos tus sentidos para identificar si es apto para el consumo. El primero debe ser el olfato, que identificará que si no hay un aroma “raro” en él está en buenas condiciones. A la vez, si el salmón está fresco debe tener la piel húmeda y suave y los ojos deben ser claros y brillantes. Si sabes estos “tips” nunca más tendrás problema para comer un buen pescado ahumado o en la forma que más te guste. ¡A disfrutar!

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